Testosterona y Madurez

Según un estudio de la Facultad de Medicina de San Diego (California), los niveles bajos de testosterona a partir de los 50 años podrían aumentar el riesgo de mortalidad con lo años en varones hasta un 33%.

Esto se explica porque los niveles bajos de testosterona:

  1. Favorecen el depósito de grasa y el desarrollo de Síndrome Metabólico y diabetes, y por tanto aumenta el riesgo cardiovascular.
  2. Aumentan los niveles de citocinas (mediadores de la inflamación), que predisponen a ciertas patologías.

Aunque este problema podría paliarse mediante una terapia hormonal sustitutiva, una medida mucho mas asequible y aceptada es un cambio en estilo de vida, abandonando el sedentarismo y mediante una dieta sana y equilibrada, lo cual influye positivamente en los niveles de testosterona.

Vacunas e Infecciones

Un estudio de la Universidad de Minnesota corrobora los beneficios que se derivan de la vacuna contra el virus de la gripe  en personas ancianas, reduciendo notablemente el número de ingresos hospitalarios y la mortalidad tanto por gripe como por neumonía.

En muchas ocasiones se había cuestionado las ventajas de esta medida preventiva alegando, entre otros motivos, que no se había podido demostrar una disminución significativa de la mortalidad en personas mayores.

Este nuevo estudio se enfrenta a estos planteamientos aportando datos sobre 713.872 individuos con una edad  media de 73 años, analizados durante diez campañas de vacunación y en el que se observa una disminución del riesgo de ingreso hospitalario del 27%  y de mortalidad del 48%. Aunque el estudio sea observacional y por ello pueda estar sesgado, el análisis en subgrupos específicos confirma la validez de la vacuna.

Según un estudio de la Universidad de Washington, la presencia de una infección latente con herpesvirus daría lugar a cambios en el sistema inmune, “entrenándolo” para hacer frente a ciertas infecciones bacterianas. Las investigaciones en ratones mostraron como el sistema inmune aumentaba la producción de interferón gamma (INF gamma), que a su vez permite que éste se mantenga alerta frente a posibles ataques. Esto implicaría una relación simbiótica entre el virus y el organismo humano, y haría replantearse si en realidad es beneficioso erradicar ciertos virus que infectando crónicamente, incluso algunos de manera asintomática, nos proporcionan este tipo de beneficios frente a otros tipos de infecciones.

Las vacunas son preparados antigénicos, que cuando se introducen en el organismo son capaces de estimular el sistema inmunitario e inducir una repuesta protectora específica.

Existen distintos tipos:

  • Según el antígeno: vacunas bacterianas o víricas
  • Según el método de fabricación: atenuadas, inactivadas, recombinantes, sintéticas…
  • Según su composición: monovalentes, polivalentes, combinadas
  • Según su uso: sistemáticas y no sistemáticas

Los rotavirus producen gatroenteritis en niños, que en los meses de invierno suponen el 50% de los ingresos por dicha causa. La única forma de evitarlo es la profilaxis mediante la vacunación. Aunque en España la infección por rotavirus no es causa de muerte, como sí lo es en otras partes del mundo, es interesante su aplicación para reducir el número de hospitalizaciones.

Los pediatras deben conocerlo para informar a los padres sobre la existencia de estas vacunas y los beneficios que aportan a la salud de los niños.

Un estudio ha encontrado que las células de langerhans epiteliales, un tipo de células dendríticas (células presentadoras de antígenos del sistema inmune celular) y que son las primeras que reciben y se ponen en contacto con el VIH, actuan de barrera natural al capturar al virus y obligarlo a degradarse a través de una proteina, la “Langerina” que expresan dichas células.

Las hepatitis son un conjunto de infecciones causadas por virus que afectan de forma única o casi única al hígado. Los conocidos en la actualidad son los virus A, B, C, D, E y G. De todos ellos, el virus E es de los menos conocidos.

La hepatitis E es un cuadro de transmisión entérica (feco-oral, es decir, por consumir agua contaminada con heces u otro tipo ed contacto similar con las heces) con una clínica muy similar a la de la hepatitis A. Suele aparecer en brotes epidémicos. de forma aguda, y no cronifica. Sobre todo es propia de paises subdesarrollados, siendo endémica en el sudeste asiático.

El principal riesgo es la elevada mortalidad que produce en mujeres embarazadas en el último trimestre de gestación. Esto ha motivado el desarrollo de una vacuna recombinante frente al virus E, y cuya eficacia en humanos ha sido evaluada en un ensayo que se publicó el pasado 1 de Marzo en “The New England Journal of Medicine”. Al parecer, ha resultado eficaz en la profilaxis de los varones de alto riesgo (puesto que en el etudio el 99% de los participantes eran varones); Sin embargo, puesto que el grupo poblacional de mayor riesgo, donde la infección es más letal, es en las mujeres embarazadas, resulta prioritario demostrar la eficacia y seguridad de la vacuna en dicho subgrupo.

Hormonoterapia

Según un equipo de investigadores del Centro Médico Erasmus, de Rotterdam, en Holanda, fumar incrementa el riesgo (un 50%) de padecer demencia y enfermedad de Alzheimer comparado con aquellas personas no fumadoras o que abandonaron el hábito.

Esto está relacionado con distintos mecanismos: Por un lado fumar aumenta el riesgo de enfermedad cerebrovascular que está relacionada con la demencia y por otro lado, el estrés oxidativo es mucho mayor, lo cual también se aprecia en el Alzheimer, además de que estudios han demostrado que las personas fumadoras ingieren menos antioxidantes en su dieta.

A la hora de decidir iniciar una terapia de sustitución hormonal, hay que tener en cuenta los riesgos y beneficios que de ella se derivan, los cuales se van a ver influidos por la propia personalidad y preferencias de la paciente, sus factores de riesgo y predisposición ante determinadas enfermedades crónicas y la presencia o ausencia de síntomas perimenopáusicos. Así pues, el inicio o continuación de la terapia deben derivar de una decisión valorada entre el medico y la paciente considerando lo expuesto anteriormente.

Algunos grupos de expertos recomiendan que las mujeres que decidan iniciar una terapia hormonal para aliviar los síntomas menopáusicos, lo hagan utilizando las mínimas dosis efectivas y durante el menor tiempo posible.

Aunque la sustitución hormonal sea eficaz frente al riesgo de fracturas y otras enfermedades relacionadas con la menopausia, existen otras medidas eficaces frente a las mismas, como por ejemplo la calcitonina y los bifosfonatos que favorecen el depósito cálcico y así el aumento de densidad ósea.

Las terapias estrogénicas que no se acompañan de progestágenos, aumentan el riesgo de cáncer endometrial en mujeres con útero sano.

Con todo ello, el médico debe valorar todos los pros y contras con la paciente y considerar las terapias alternativas de las que se dispone antes de iniciar el tratamiento.

Riesgos y beneficios de la hormonoterapia, derivados de la evidencia científica:

  • Beneficios

En conjunto existe una buena evidencia derivada de estudios observacionales y ensayos clínicos aleatorios que apoya la eficacia de la terapia hormonal en el aumento de la densidad ósea y en la disminución del riesgo de fracturas. La rama del ensayo WHI (Women’s Health Initiative), centrada en el estudio de la terapia combinada estrógenos-progestágenos, encontró disminuciones significativas en el riesgo total de fracturas; sin embargo, aunque también mostró una reducción de las fracturas vertebrales y de cadera, éstas no alcanzaron una significación estadística. Por contra, el estudio HERS (Heart and Estrogen/pregestin Replacement Study), no encontró disminución de las fracturas de cadera, muñeca, vertebral ni de las fracturas totales.

Los estudios WHI y HERS muestran una tendencia en la reducción de la incidencia del cáncer colorectal, aunque no se han alcanzado resultados estadísticamente significativos.

  • Riesgos:

Los estudios WHI, HERS y U.K. Million Women mostraron un aumento de la incidencia del cáncer invasivo de mama entre las mujeres tratadas con terapia combinada; sin embargo, no se han observado variaciones en la mortalidad.
En el estudio WHI se observó que las mujeres que tomaban combinados de estrógenos y progestágenos diariamente, comparadas con las que tomaban placebos, tenían un aumento del riesgo de enfermedad coronaria, que además tuvo lugar al poco tiempo de iniciarse el estudio. Sin embargo, el aumento de la mortalidad no fue significativo.

Un metaanálisis de 9 estudios observacionales de prevención primaria sugieren que la hormonoterapia se asocia con un pequeño aumento de la incidencia de accidentes cerebrovasculares, debidos sobre todo a tromboembolismos.

Un metaanálisis de algunos ensayos clínicos aleatorios, de casos-control y de cohortes asocian la terapia con un aumento del riesgo de tromboembolismo venoso (trombosis venosa profunda y embolia pulmonar).

Los resultados sobre los efectos en la capacidad cognitiva y la demencia han sido muy variables y heterogéneos, pero con dudosa validez externa e interna. El estudio WHI mostró una disminución de las funciones cognitivas y un aumento del riesgo de demencia.

Tras un metaanálisis de estudios observacionales parece observarse un aumento del riesgo relativo de cáncer endometrial entre usuarias de monoterapia con estrógenos y aquellas que no han usado hormonoterapia. Dicho riesgo aumenta con la duración del tratamiento.

En cuanto al cáncer de ovario los resultados son variados y los datos inconsistentes.

Un estudio de cohortes, el “Nurses’ Health Study”, informó sobre un aumento del riesgo de colecistitis entre usuarias de hormonoterapia. El estudio HERS también mostró un aumento de la cirugía de la vía biliar entre las mujeres usuarias de terapia combinada.

Según un estudio de la Facultad de Medicina de San Diego (California), los niveles bajos de testosterona a partir de los 50 años podrían aumentar el riesgo de mortalidad con lo años en varones hasta un 33%.

Esto se explica porque los niveles bajos de testosterona:

  1. Favorecen el depósito de grasa y el desarrollo de Síndrome Metabólico y diabetes, y por tanto aumenta el riesgo cardiovascular.
  2. Aumentan los niveles de citocinas (mediadores de la inflamación), que predisponen a ciertas patologías.

Aunque este problema podría paliarse mediante una terapia hormonal sustitutiva, una medida mucho mas asequible y aceptada es un cambio en estilo de vida, abandonando el sedentarismo y mediante una dieta sana y equilibrada, lo cual influye positivamente en los niveles de testosterona.

Un estudio demuestra que cualquier actividad que suponga un gasto de energía en las personas mayores puede contribuir a prolongar y a la vez mejorar la calidad de vida. Entre dichas actividades pueden encontrarse tanto tareas del hogar como barrer, quitar el polvo, hacer la comida, etc… como tener personas a su cuidado, desarrollar algún oficio o alguna actividad de ocio.

En dicho estudio se vio como aquellas personas que tenían el mayor grado de gasto energético reducían a la mitad el riesgo de morir, frente a aquellas con un gasto mínimo.

Por lo tanto, el deporte no es la única clave para mantener una vida sana y duradera; cualquier actividad física que conlleve cierto gasto energético puede ayudar a conseguirlo.